Embarazo

img_5699Tras un retraso en la menstruación mi marido y yo decidimos hacer un test de embarazo: Negativo.

Una semana más tarde decidimos volver a probar y…¡ POSITIVO !

Si os digo la verdad me bloquée. No sabía cómo reaccionar. Estaba contenta pero otra parte de mí estaba demasiado alucinada por saber que había un ser creciendo en mi interior y que nos íbamos a convertir en papás.

Tras conocer la noticia, justo esa misma noche, un dolor muy fuerte me empieza en la barriga. El dolor es tanto que prácticamente no me puedo mover de la cama.

Mi marido desesperado y aterrado decide llamar a emergencias y tras hablar con un médico deciden mandarnos una ambulancia para ir al Hospital. Todo empieza mal…

Al llegar al hospital me hacen una ecografía para descartar un embarazo ectópico (Crecimiento del feto fuera del útero), pero no logran ver nada. La noticia del embarazo es demasiado reciente y en la imagen apenas se aprecia así que deciden mandarnos a casa y hacer control diario durante una semana.

Esa semana fue un caos, era la semana de Reyes y de casa al trabajo, del trabajo al hospital, del hospital a casa de los familiares…

Tuvimos que contárselo a nuestros padres ya que estaba teniendo un seguimiento en el hospital y pensamos que sería mejor contarlo, aunque eso sí, sólo a ellos.

Pasó la semana y pudieron descartar el embarazo extrauterino pero en los informes apuntaban que la gestividad era dudosa así que seguiríamos haciendo controles de manera semanal.

Así fue… hasta que nos dieron el alta porque ya podían oír el latido del bebé y vieron que todo estaba en orden. Ahí empezó mi pesadilla…

Vómitos nada más levantarme (Hasta ahí todo normal, había leído que solía pasar durante los primeros tres meses de gestación), pero la cosa no quedó ahí. Los vómitos matutinos pasaron a ser a cualquier hora del día y en repetidas ocasiones… Para no deshidratarme ni marearme bebía mucho líquido y volvía a comer.

De normal suelo tener la tensión muy baja pero con el embarazo se me agudizó aún más y había días en los que estaba a 3/6 de TA. No podía moverme de la cama o el sofá por miedo a caer desplomada.

Tuve que dejar de trabajar ya que no podía ni andar, una pesadilla… Ahí empezó mi aislamiento del mundo. No salía de casa, estaba sola…¡Una auténtica pesadilla!

Pensé que a los tres meses la cosa mejoraría pero no fue así, me tiré los 9 meses de embarazo igual…

Los últimos meses fueron aún peor porque pese a que a los 8 meses más o menos dejé de vomitar empecé con el calor horrible de julio y agosto que hacían que mi TA bajase más. Tras esta pesadilla, la ciática y 42 semanas de gestación llegó el gran momento…

 

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