El parto

IMG_3501.JPGLlegamos al momento más esperado de nuestras vidas… ¡ Martina venía en camino !. Llegamos al Hospital a las 23:54h y allí en recepción nos tomaron los datos y nos hicieron esperar unos diez minutos (Las matronas estaban en el descanso).

Sí, entró la matrona que me había atendido por la tarde y me dijo: ¡ Aina, te estaba esperando, sabía que vendrías!

En ese momento lo entendí todo, entendí cada palabra y cada gesto que me dedicó por la tarde. Todo cobraba sentido…

Me hizo pasar a la sala de observación de urgencias. Volvió a hacerme un tacto y me dijo… ¡ Ay cariño, estás sólo medio centímetro más que antes!

Me empecé a poner nerviosa, tanto que me dió por reírme y le dije sin pensarlo: “Pues a mi me duele un montón y cada poco tiempo”.

Decidió ponerme las correas y efectivamente… Las contracciones eran fuertes y cada dos minutos. No sé que me pasó que no podía dejar de reírme.

Amanda, la matrona llamó por teléfono a una compañera (No se oía lo que decía) y volvió enseguida diciéndome: “Cariño, ya te lo había dicho yo… ¿A que habéis hecho los “deberes”?”.

Entre risas afirmé con la cabeza y me dijo con una sonrisa de oreja a oreja: “Llega el momento Aina, vas a sala de partos directa”.

Ahí me cambió la cara, sin dejar de reír pero demasiado nerviosa y a la vez emocionada porque el gran momento había llegado, ahora sí…

Le dije a mi marido que llamase a la familia más cercana para avisar que entrábamos en el paritorio.

Fue llegar a la sala de partos y preguntarme si quería epidural. Lo tenía bastante claro, no quería tener dolores así que asenté con la cabeza.

Enseguida vino el anestesista y me explicó el procedimiento de la peridural y me hizo firmar el consentimiento.

Bufff, uno de los peores momentos de mi vida… Ponerte sentada, al borde de la camilla metiendo barriga (con un barrigón de 42 semanas exactas) y sin poderte mover teniendo contracciones es lo peor que me podían pedir pero aún así lo hice.

Me pusieron la peridural/epidural y esperamos a que hiciese efecto. Volvió la matrona tras un ratito de espera y…

¡Problema! Sólo se me había dormido la mitad inferior del cuerpo, la otra mitad estaba tan despierta como siempre. Ella, decidió aumentar la dosis y volver a esperar.

Una hora más tarde volvió y la cosa no había mejorado así que llamó al anestesista de nuevo que me dijo que debía volver a pincharme en la espalda porque lo había cogido bien la otra vez.

De nuevo me tocó pasar por eso… Otra pesadilla, pero esperaba que por fin se solucionase.

Tras media hora más de espera volvió la matrona y tras preguntarme le dije que me pasaba lo mismo… De nuevo sólo había media parte del cuerpo dormida (la misma que en la anterior ocasión).

La matrona ya se enfadó y dijo: “Esto no se puede consentir”. Recuerdo que pese a tener mucho dolor en la mitad del cuerpo le dije que no se preocupase, que no pasaba nada… Ella volvió a decirme “No, sí que pasa cariño, tú estás aquí para sufrir lo menos posible y no lo estás haciendo, no hay derecho”.

Cada vez confiaba más en la matrona y estaba más tranquila. Esas palabras me dieron mucha fuerza y seguridad.

Llamó de nuevo al anestesista que en esta ocasión vino acompañado por la jefa de anestesistas del Hospital. La mujer, muy amable me comentó que a veces la peridural no coge bien debido a la espalda de la mujer (cada espalda tiene una forma distinta) y el pinchazo no se puede controlar bien.

Me comentó que pdoíamos hacer un último intento pero que primero probaría con la anestesia local que usan para las cesáreas y que ésta duraba una hora.

Otra vez a sufrir con otro pinchazo, aunque este mucho menos doloroso claro.

tras 15 minutos la matrona me dijo: “Si te parece bien te subo la oxitocina a tope y te rompo la bolsa para avanzar todo lo que podamos ahora que no vas a tener dolor”.

Así fue…Pasada esa hora volvió la anestesista a pincharme por última vez la epidural (Me consolaba que sería la última vez) y en este caso se me durmió el otro lado del cuerpo. Sí, parecía una broma de mal gusto pero pasó. Ahora sólo tenía la mitad inferior derecha dormida.

Ya no podía más… La Matrona me comentó que Martina ya había bajado los “4 pisos” que debe bajar para salir (Había bajado hasta llegar a la vagina). No aguantaba más, necesitaba empujar…

Sí, tras sólo tres empujones llegó ella, tras mucho dolor y un parto medio natural (porque por H o por B siempre tenía la mitad del cuerpo despierta) llegó…

9:03h de la mañana del 12/09/2016…

con 2.960gr. y una cara redondita llegó mi luz…

Una hora y media de piel con piel en la sala de partos (Hasta que se me despertase la parte del cuerpo dormida) que me pasó volando…

Sin embargo a la familia más cercana que esperaba fuera, en especial a mi madre uno de los momentos de espera más largos de su vida…

Ahí nació el amor puro, sincero y eterno…

 

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